domingo, 4 de abril de 2010

Las acusaciones de la fiscalía por alcoholemias se disparan el 42%

1. • Los expertos atribuyen el alza a un mayor control de los Mossos y a la reforma del Código Penal
2. • En el 2009 se realizaron 9.000 peticiones de pena en BCN por conducir bajo el efecto de la bebida

Las acusaciones por conducción bajo los efectos del alcohol por parte de la fiscalía de Barcelona se han disparado de un año a otro y continúan el ritmo ascendente. Los datos oficiales de esta institución reflejan que del 2008 al 2009 crecieron el 42,5%, pasando de 6.336 a 9.035. Y el número de juicios penales y rápidos en la provincia de Barcelona el año pasado alcanzaron más de 16.000. El fiscal especial de Seguridad Vial, Antoni Vicens, explicó a este diario que los motivos del aumento son diversos, pero, sobre todo, este se debe al mayor control de los Mossos d’Esquadra, a las mejoras introducidas en los últimos años en el Código Penal.

El impulso de la fiscalía a la persecución de los delitos contra la seguridad viaria es importante. No solo en los casos más frecuentes, como son las alcoholemias, sino en otros no tan habituales como es la conducción temeraria (306 acusaciones en el 2009 frente a 186 el año anterior, el 64%). «Lo importante es que ha bajado la mortalidad en las carreteras», asegura Vicens. Desde el 2000, el 57,8 %, según las estadísticas. «Es uno de los datos más positivos de toda Europa», detalla.

PENAS DE CÁRCEL / Dos de los aspectos que más han influido en esa espectacular disminución de la siniestralidad son la acción policial y la penal contra los conductores que se ponen al volante con tasas altas de alcoholemia. El Código Penal fija la pena de prisión de tres a seis meses o multa y trabajos en beneficio de la comunidad, además de la privación del carnet hasta cuatro años a los que conduzcan un vehículo bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o bebidas alcohólicas.

Deben ser condenados los que superan una tasa de alcohol en el aire espirado superior a 0,60 gramos por litro o de 1,2 gramos en la sangre. En el 2007 se reformó este artículo y se endureció. «Esta situación hizo aumentar las acusaciones. Fue un cambio notable y positivo. Uno de los éxitos de la reforma», incide el fiscal.
Sin embargo, las sentencias de conformidad, en las que el acusado acepta la condena, se han reducido y, en especial, en los juicios rápidos (se califican por el fiscal en el juzgado de guardia después del interrogatorio del detenido). En el 2008 se produjeron 4.995 y el año pasado, solo 2.185. Fuentes jurídicas aseguran que esta disminución puede estar vinculada a la reincidencia.
En estos supuestos la pena que se solicita es mayor y, por lo tanto, es más difícil que el imputado dé su beneplácito a la petición de condena. El fiscal Vicens sostenía en su memoria de hace dos años que estas cifras tienen un valor añadido: «Quien pacta su propia condena viene a reconocer la culpa y probablemente ordenará su comportamiento social futuro de forma más pacífica que aquel a quien el juez le condena contra su voluntad».

NEGARSE A SOPLAR / El delito de negarse a pasar las pruebas de alcoholemia ha registrado un crecimiento importante de asuntos penales. Sobre todo, de acusaciones por parte de la fiscalía, cuyo incremento pasó de 124 en el 2008 a 319 el año pasado.
Las fuentes jurídicas explicaron a este diario que la resistencia de los conductores se debe al riesgo de ser detenidos si se demuestra que no están en condiciones de circular. Tanto las sentencias de conformidad como las condenatorias se han reducido un poco. La fiscalía ha apretado también en el delito de conducir sin carnet. Aquí ha realizado unas 2.000 acusaciones más el año pasado en comparación con el ejercicio anterior.


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