domingo, 18 de abril de 2010

La venta ilegal y el ‘botellón’ se dispararon en Semana Santa

• La policía de BCN impuso 50 denuncias por escupir y 148 por orinar en la vía pública

La Semana Santa conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo. En esos días de recogimiento religioso, sin embargo, siempre hay quien aprovecha para saltarse la ley o, lo que es casi peor, la ordenanza de civismo, esa tabla de mandamientos municipales que rige el comportamiento social del buen barcelonés. Del 29 de marzo al 5 de abril, la Guardia Urbana desplegó un operativo especial de vigilancia que se saldó con casi 600 denuncias por consumir alcohol en la calle y otras 550 por venta ilegal callejera, solo una muestra de la cantidad de ciudadanos que aún infringen el equilibrio establecido.

Además de la venta ambulante y el botellón, la Urbana, según datos facilitados por Europa Press, pasó parte de otras malas artes urbanas, como escupir (50 denuncias) u orinar en la vía pública (148). Ambas faltas, al igual que defecar en plena calle, están penadas por la ordenanza con hasta 300 euros de multa, aunque en los casos más graves –lugares concurridos o edificios protegidos– el impuesto puede alcanzar la dolorosa cifra de 1.500 euros.

Respecto a la prostitución callejera, la Guardia Urbana denunció a 29 mujeres por ofrecer sus servicios a menos de 200 metros de un centro educativo, y a 36 clientes que negociaban o aceptaban el servicio. Por mantener relaciones sexuales en la calle fue multada una meretriz, mientras que los conocidos trileros de la Rambla recibieron la visita de los agentes unas 20 veces.

La policía también tuvo trabajo extra con los vendedores de latas de cerveza, ya que, al parecer, han variado su modus operandi y ahora no llevan la tradicional bolsa blanca cargada de alcohol, sino que esconden el material detrás de un contenedor o un árbol y lo sacan cuando un cliente les hace un pedido.


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