sábado, 14 de noviembre de 2009

UNAD y el Defensor del Menor de Madrid presentan un estudio sobre el consumo de drogas entre los niños, niñas y adolescentes

Los escolares madrileños tienen un alto conocimiento sobre drogas pero demandan más información sobre los efectos que éstas producen

Luciano Poyato, presidente de UNAD, y Arturo Canalda, Defensor del menor de la Comunidad Autónoma de Madrid, han presentado la Investigación sobre prevención de consumo de drogas en niños y adolescentes de la Comunidad de Madrid, en la que se señala que más del 80% de los padres dice que habla con sus hijos sobre drogas porque consideran que son los más indicados para ello; de los profesores sólo lo hace un 48% ya que creen que es una tarea de los padres y no se sienten suficientemente formados

UNAD, con el apoyo técnico de CIFAT, ha elaborado la Investigación sobre prevención de consumo de drogas en niños y adolescentes de la Comunidad de Madrid, para el Defensor del menor de la Comunidad Autónoma.

Los datos más destacados del informe son:

Más del 80% de los padres dice que habla con sus hijos sobre drogas porque consideran que son los más indicados para ello; de los profesores sólo lo hace un 48% ya que creen que es una tarea de los padres y no se sienten suficientemente formados
Los adolescentes prefieren recurrir a profesionales médicos y personas que tengan contacto con drogas para hablar del tema; los alumnos de Primaria prefieren hacerlo con los padres
El 22% de alumnos de Primaria dice haber probado el alcohol; en Secundaria, un 67%

Los escolares manifiestan no conocer ni recordar campañas de prevención mientras que padres y profesores participan poco en actividades preventivas y de formación

Los escolares madrileños conocen muchos tipos de drogas aunque consideran que deberían tener más información, especialmente sobre los efectos que las drogas producen. Esta es una de las conclusiones extraídas del estudio realizado para el Defensor del Menor por UNAD (Unión de Asociaciones y Entidades de Atención al Drogodependiente). La investigación se ha basado en una encuesta realizada en varios colegios e institutos de la Comunidad de Madrid. En total, se ha entrevistado a 600 escolares, de Primaria y Secundaria, 90 padres y 90 profesores. Un estudio similar se realizó en el año 2001, por lo que éste permite comparar datos y ver la evolución producida en algunos aspectos.

Las cuestiones sobre las que se ha preguntado a los entrevistados han abarcado, básicamente, cuatro aspectos: la información que reciben sobre las drogas, la percepción que tienen de las mismas, los hábitos de consumo y el conocimiento y participación en campañas de prevención.

Los escolares de Educación Primaria dicen que reciben información básicamente a través de la televisión, mientras que los de Secundaria la reciben a través de alguna persona que les habla de drogas. La influencia de la televisión es menor en este tramo de edad, e incluso baja respecto al estudio de 2001, en el que se situaba como principal fuente de conocimiento. Las charlas como modo de informarse sobre drogas son citadas por los alumnos de Secundaria en 2009 muy por encima de lo que lo eran en 2001.

De las personas que informan a los escolares sobre drogas, los padres siguen siendo los más mencionados tanto en Primaria como en Secundaria, seguidos de los amigos. En el caso de Primaria, los profesores han rebajado el porcentaje como fuente de información, al contrario que sucede en Secundaria, que ha aumentado.

El 83% de los padres dice que habla con sus hijos sobre drogas, frente al 48´7% de profesores que dice hacerlo. Los que no lo hacen, argumentan como razón principal que consideran que no es el momento (los padres, sobre todo); los profesores añaden también que creen que no tienen suficiente preparación y competencia.

Los alumnos demandan más información sobre tipos de droga y sobre las consecuencias del consumo de las mismas. Los alumnos de Secundaria añaden también su inquietud por saber cómo ayudar a un amigo que consume.

A padres y profesores les interesa más saber por qué se consume y cómo evitar que lo hagan sus hijos. - Los alumnos de Secundaria desearían tener más información por parte de profesionales médicos y de personas que estén en contacto con las drogas; los padres son citados por un porcentaje pequeño de alumnos (12,4%). En 2001, era el 21% del alumnado de Secundaria el que decía demandar información de sus padres.

En Primaria, sin embargo, la fuente de información preferida por los alumnos son los padres (más del 33,2%), seguidos por profesionales médicos o psicólogos (23,6%)

Los alumnos encuestados, en ambos tramos, identifican las sustancias que se les presentan como drogas, aunque se aprecia cierta confusión en algún aspecto (consideran, por ejemplo, que el café es una droga). - En Primaria, el alcohol merece una consideración baja como droga (45%), siendo mucho más alto el porcentaje de alumnos que considera como tal el tabaco (73,5%). Entre los alumnos de Secundaria, el porcentaje que considera que el alcohol es una droga se eleva al 64,5%. El tabaco merece tal consideración para un 83%.

Alcohol y tabaco son mencionados en ambos grupos de alumnos como drogas fáciles de conseguir. Más de un 50% de alumnos de Secundaria cree que es fácil conseguir marihuana y pastillas. Éstas últimas también son mencionadas como de fácil acceso por el 53% de los alumnos de Primaria.

Respecto a la preocupación por el consumo, los profesores sienten menos preocupación por el consumo de tabaco que por otras sustancias mientras que a los padres el alcohol es lo que menos les preocupa (un 63,2% de ellos frente a un 90,7% que mostraban su preocupación en 2001). A los padres les preocupa más la cocaína, las pastillas o la heroína y a los profesores, las pastillas, los porros y la cocaína.

Un 42% de alumnos de Primaria dice conocer a alguien que consume drogas. En Secundaria el porcentaje se eleva a un 76,3%. - Respecto al consumo propio, casi un 22% de alumnos de Primaria reconoce haber probado el alcohol y un 8,3% el tabaco, siendo residual la mención a otras drogas. En Secundaria, el alcohol lo menciona un 67%, el tabaco un 41,2% y aparecen la marihuana (21%) y el hachís (15%).

En general, los alumnos dicen no conocer campañas contra las drogas. En ambos grupos, el dato respecto a 2001 es aún más elevado: cada vez más escolares dicen no tener conocimiento ni recuerdo de estas campañas.

Respecto a su participación en actividades de prevención, en Secundaria dicen haber participado el 68,2% de los alumnos y en Primaria el 36%.

La participación en actividades formativas y/o preventivas es mucho menor en el caso de padres y profesores: sólo un 18% de los padres y un 31% de los profesores dicen haber participado. En el caso de los padres, en relación a 2001, el porcentaje ha disminuido un 20%; en el de los profesores, un 10%.

Respecto a lo que ellos consideran que ayudaría a dejar las drogas, ambos grupos mencionan ir a un médico o a un centro de atención a drogodependientes, aunque los alumnos de Secundaria incorporan la figura del amigo incluso por encima de la del médico (22% cree que acudir a un amigo, 20% a un médico)

El estudio evidencia la necesidad de realizar más actividades de formación y prevención en materia de drogas, tanto para los alumnos como para los padres y profesores, necesitados de información clara y suficiente para abordar el problema desde su ámbito. En este sentido, se hace imprescindible una mayor coordinación entre Administraciones y también entre los distintos agentes implicados (profesores, padres, medios de comunicación…)

La prevención debería comenzarse a edades más tempranas, sin esperar a situaciones de crisis para abordar los problemas del consumo de drogas.

Informe completo

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