jueves, 19 de noviembre de 2009

¿Por qué es tan difícil dejar la cocaína?

Muchos recaen incluso después de dos años sin probarla.

Una personalidad antisocial aumenta el riesgo de recaída

Lista tras lista, año tras año, España ocupa el primer lugar en la clasificación de países europeos con mayor consumo de cocaína. El 3,1% de los españoles reconoce haber tirado de "polvo blanco" alguna vez en los últimos 12 meses. Y dejar esta adicción no es fácil. Muchas personas vuelven a engancharse a esta droga incluso después de haber estado dos años sin probarla. ¿Por qué cuesta tanto alejarse de ella? Una investigación española apunta algunos de los factores por los que resulta tan complicado.

La drogodependencia se puede tratar, pero no todos los adictos evolucionan igual al dejar las sustancias. En el caso de la cocaína, una puntuación alta en la "Escala craving" (que mide el ansia o deseo de consumir), haber tomado también heroína y tener una personalidad antisocial son los principales factores para recaer en su consumo, según indica un trabajo realizado por un equipo de la Universidad de Santiago de Compostela que se publica en la revista "Psicología Conductual".

Los investigadores han estudiado a 38 personas (35 hombres y tres mujeres) con una edad media de 31 años, que se pusieron en tratamiento por problemas con el abuso de cocaína en diversos centros de Galicia. Les siguieron desde el inicio de la terapia hasta dos años después. Y, a los factores citados anteriormente, el trabajo añade la impulsividad y la búsqueda de sensaciones como obstáculos a la hora de abandonar esta droga definitivamente.

"No es extraño que las personas que han probado sustancias como la heroína, que cuenta con un amplio rechazo social, puntúen alto en impulsividad y búsqueda de sensaciones. Al mismo tiempo, estos rasgos son característicos del patrón de personalidad antisocial", explica Ana López, coordinadora principal del estudio.

Quienes presentan estos rasgos, tienen muchas más posibilidades de recaer. Por ello, "es fundamental realizar una evaluación previa de la historia de consumo y de los patrones de personalidad antes de iniciar el tratamiento", afirma, ya que "conocer las variables relacionadas con los resultados del tratamiento permite que estos pacientes puedan recibir un trato específico y reducir las probabilidades de que recaigan".

Sin embargo, otro dato que han averiguado con la investigación, y que contradice algunas creencias previas, es que la existencia de depresión o ansiedad al inicio de la terapia no tiene por qué indicar peores resultados a largo plazo. Normalmente, "estos síntomas son consecuencia del uso de cocaína y una vez que el individuo deja de consumir, la sintomatología empieza a mejorar", señala López.

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