sábado, 28 de noviembre de 2009

Fumar en el embarazo eleva el riesgo de hiperactividad en los hijos

Los casos de este trastorno de la atención se podrían reducir en un 35% si se eleminara la exposición prenatal al tabaco y se evitara el contacto al plomo durante la infancia, según los resultados de un estudio

A muchas mujeres se les van a quitar las ganas de seguir fumando si se queden embarazadas cuando conozcan los datos de un nuevo trabajo llevado a cabo por investigadores del Hospital Infantil de Cincinnati (Estados Unidos). Al parecer, los vástagos de madres enganchadas al tabaco durante la gestación tienen más riesgo de sufrir Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) que los descendientes de mamás sin este tipo de adicción.

El estudio, publicado en el último número de la revista 'Pediatrics,' pone también de manifiesto que la exposición al plomo en la infancia eleva, asimismo, las posibilidades de padecer este trastorno, un riesgo que se multiplica si el menor ha estado expuesto a los dos agentes contaminantes.

Tanya Froehlich, autora principal de la investigación, subraya a SALUD que «los padres deben ser conscientes de que la exposición prenatal al tabaco y al plomo en la niñez están relacionados con mayores posibilidades de TDAH en sus hijos, por lo que deben tomar medidas para reducir este riesgo. Por ejemplo, las mujeres tienen que ser advertidas de la necesidad de dejar de fumar antes del embarazo. También deben saber que hay que reducir la exposición de sus hijos al plomo».

Con 3.907 menores de entre ocho y 15 años como participantes, el estudio establece que un 8,7% de la muestra tenía un diagnóstico de TDAH. Tras preguntar a las madres de los participantes sobre si fumaron durante el embarazo y después de medir los niveles de plomo en sangre de los menores, los datos revelan que los niños expuestos al tabaco durante la gestación tenían dos veces más posibilidades de sufrir el trastorno que los que no habían estado en contacto con el humo en el útero. Asimismo, aquéllos con niveles de plomo en sangre más elevados poseían tres veces más posibilidades de ser hiperactivos. Desafortunadamente, este riesgo era ocho veces mayor cuando los pequeños habían estado en contacto con ambos agentes contaminantes.

«Entre los niños que estuvieron expuestos al tabaco las cifras de hiperactividad fueron del 16%, y del 13% en el caso del contacto con plomo. El porcentaje para los casos de exposición a los dos agentes fue del 28%», relata la autora de la investigación.

Tanya Froehlich defiende que, «se podría reducir en un 35% los casos de hiperactividad en niños de estas edades evitando su contacto con estas sustancias. En pocas palabras, 800.000 niños podrían librarse del trastorno con dos sencillas medidas preventivas.

PREVENCIÓN
Para Inmaculada Escamilla, del departamento de psiquiatría infantil de la Clínica Universitaria de Navarra en Madrid, «los resultados de este estudio son de gran interés puesto que inciden en el primer 'step' [objetivo] en Medicina, es decir, en la prevención primaria. La asociación entre el consumo de tabaco durante el embarazo y el TDAH ha sido demostrada previamente en diferentes estudios. Sin embargo, la relación entre la exposición al plomo e hiperactividad, era todavía controvertida y los resultados encontrados no eran significativos».

No obstante, esta experta defiende, además, que estos resultados deben ser tomados con cautela antes «de definir estos factores como agentes causales de este problema mental».

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