martes, 10 de noviembre de 2009

España conserva el liderato europeo en consumo de cocaína y cannabis

La mayoría de la cocaína que entra en territorio comunitario lo hace vía España

España es uno de los países de la Unión Europea con un mayor consumo de cocaína y cannabis, especialmente entre la población joven. Sólo Reino Unido, Dinamarca, Irlanda o Italia registran niveles de consumo similares. Además, la mayoría de la cocaína que entra en territorio comunitario procede de América Latina y llega a través de España, según el informe anual del Observatorio Europeo de las Drogas hecho público hoy.

El 5,5% de jóvenes españoles entre 15 y 34 años ha consumido cocaína durante el último año. Se trata de la tasa más alta de toda la Unión Europea, que duplica la media comunitaria (2,1%) y supera incluso ampliamente la de Estados Unidos (4,6%). Por detrás de España se encuentran Reino Unido (4,5%), Dinamarca (3,4%) e Irlanda e Italia (3,1%), de acuerdo con los datos del estudio. Los Estados miembros con menos problemas de cocaína son Rumanía (0,1%), Grecia (0,2%) y Polonia (0,3%).

En palabras de Wolfgang Götz, director del Observatorio, Wolfgang Götz, “el alto nivel de consumo de cocaína en España se explica, cuando menos parcialmente, por el vínculo histórico muy estrecho con América Latina, de donde procede la mayoría de esta droga, lo que hace que esté muy disponible en el mercado español”. En los últimos años se ha consolidado una ruta alternativa de entrada de la droga en la UE pasando por el oeste de África.

Y como apunta Götz, “sabemos que la mayoría de la cocaína que entra en la UE lo hace vía España. Por ejemplo, la mitad de las incautaciones de cocaína de la UE tienen lugar en España. Los sistemas de control en España son muy eficaces, pero pese a ello hay mucha cocaína en el mercado”. En 2007, el número de incautaciones de cocaína en toda la UE aumentó hasta los 92.000 casos, pero la cantidad interceptada bajó de 121 a 77 toneladas.

Alrededor de 13 millones de adultos europeos (entre 15 y 64 años) han consumido cocaína al menos una vez durante su vida. De ellos, 7,5 millones son jóvenes de entre 15 y 34 años. Un total de 3 millones de jóvenes consumieron cocaína durante el último año. Entre los consumidores de droga que iniciaron un tratamiento por primera vez, el 22% citaban la cocaína como el origen el problema. En 2007, se registraron 500 muertes en la UE ligadas al consumo de cocaína.

Cannabis y heroína

Por lo que se refiere al cannabis, el 13,4% de los jóvenes españoles lo han consumido durante el último mes, también el porcentaje más alto de la Unión Europea y duplicando la media comunitaria. Si se tiene en cuenta el último año, el porcentaje asciende al 18,8% (12,5% de media en la UE). Con esta referencia temporal del último año, Italia (20,9%) y República Checa (19,3%) se sitúan por delante de España. Los países con menos problemas de cannabis son Rumanía (0,9%), Malta (1,9%) y Grecia (3,2%).

El cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida en Europa. Según los cálculos del Observatorio, 22,5 millones de europeos recurrieron al cannabis durante el último año. No obstante, el informe destaca que después de los importantes aumentos del consumo hasta finales de los años 90 y principios del 2000, los últimos datos “confirman un descenso de la popularidad de esta droga, sobre todo entre los jóvenes”.

Por último, el Observatorio alerta de que se ha interrumpido la tendencia a la baja en el consumo de heroína en la UE. “Tras una disminución de los problemas ligados a la heroína a partir de mediados de los años 90, los indicadores de tendencias de los opiáceos (nuevas peticiones de tratamiento, muertes, intercepciones) demuestran una progresión preocupante”, señala el informe. El informe estima que hay entre 1,2 y 1,5 millones de consumidores de opiáceos con problemas en la UE y Noruega.

“Aunque nada permite presagiar un retorno de la epidemia de consumo de heroína que se observó en los años 80 y 90, los problemas sanitarios y sociales imputables al consumo de esta droga siguen siendo considerables. Cualquier elemento que indique una degradación de la situación es fuente de preocupación”, explica el presidente del Observatorio, Marcel Reimen.


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