sábado, 5 de diciembre de 2009

Nacido para la adicción al tabaco

¿Por qué algunas personas resultan completamente adictas al tabaco y otras, sin embargo, tienen más facilidad para dejar de fumar? Un estudio llevado a cabo en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Irvine, Estados Unidos, y publicado en la revista ‘Cognitive Brain Research’, da por primera vez respuesta a esta pregunta. Según los autores de la investigación existe una relación entre ciertos rasgos de la personalidad y la adicción a la nicotina.

Hace tiempo que se habla de la relación que hay entre una personalidad hostil, la dependencia al tabaco y la dificultad para dejar de fumar. Pues bien, científicos de la Universidad de California en Irvine han descubierto que en las personas que tienen una personalidad más agresiva la nicotina aumenta la actividad cerebral en las áreas que ayudan al control de la respuesta social, el pensamiento y la planificación. Por el contrario, los sujetos menos agresivos no mostraron ninguna reacción de este tipo en el cerebro.

El hallazgo sugiere, por tanto, que algunas personas nacen con una predisposición a desarrollar adicción al tabaco y ayuda a explicar por qué para algunos dejar de fumar resulta casi imposible.

Según Steven Potkin, profesor de Psiquiatría y Comportamiento Humano y uno de los autores, “basándonos en las respuestas cerebrales a la nicotina, vimos que las personas hostiles y agresivas tienen una predisposición a desarrollar adicción al tabaco aunque nunca hayan estado en contacto con él ni tocado un cigarro”.

Procedimiento

Potkin y el doctor James H. Fallo, profesor de Anatomía y Neurobiología y coautor de la investigación, facilitaron a los participantes unos tests de personalidad estándar y los separaron en dos grupos: por un lado, los que reunían rasgos de personalidad hostil y, por otro, aquellos con un nivel bajo de agresividad. A ambos les dieron parches de nicotina de 3,5 ó 21 miligramos, o placebo, y luego se les realizó un PET (técnica de imagen) para ver la reacción que provocaba en el cerebro el contacto con la nicotina.

Mientras que los sujetos de baja agresividad no sufrieron ninguna reacción, en el caso de los más hostiles sí se produjo una respuesta metabólica en el sistema límbico y en las áreas corticales y subcorticales del cerebro. Asimismo, entre los miembros de este grupo último, los fumadores sólo reaccionaron a los parches de nicotina de 21 miligramos y los que no fumaban reaccionaron a los dos tipos.

El hecho de que los no fumadores con personalidad agresiva registraran una respuesta significativa a ambos parches de nicotina, aporta la primera evidencia biológica de que las personas con estas características en su personalidad son más propensas a desarrollar adicción al tabaco.


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