jueves, 17 de diciembre de 2009

Criar adolescentes libres de drogas

El psicólogo gallego Ramón Couto lanza una guía para padres, a los que aconseja educar y controlar a los pequeños para evitar que consuman alguna sustancia ilegal.

Orientación, cariño y cierta dosis de control. Esta es la receta que el psicólogo gallego Ramón Couto da a los padres de adolescentes para evitar que caigan en el mundo de las drogas. Con más de 30 años de experiencia al frente de terapias con jóvenes, Couto publica ahora la obra Los adolescentes y las drogas -que se presentará en A Coruña el próximo lunes- con el que pretende hacer de guía a las familias para afrontar un problema cada vez más común.

En plena era de internet y cuando las charlas sobre prevención de drogas en los institutos ya son algo frecuente, Couto asegura que lo que prima en los chicos sigue siendo la desinformación. "Tienen muchos datos a su alcance pero no les interesan. Saben que el alcohol y las drogas son malas pero les da igual", sostiene. La solución, según este experto, pasa por la unión de fuerzas entre padres y profesores. "Lo primero es crear valores en la familia, algo que se está perdiendo porque los padres tienen miedo a enfrentarse a sus hijos y quieren ser sus amigos. Un error", señala Couto y añade: "Lo mismo ocurre en la escuela, los profesores creen que sólo van a enseñar pero también tienen que educar. Unos y otros son un referente para los adolescentes".

La primera labor de los padres es prevenir y para ello, este psicólogo gallego aboga por controlar lo que hacen. "No se trata de saber qué están haciendo en cada momento pero sí quienes son sus amigos, lo que ven en el ordenador, saber si faltan o no al colegio", indica. "Hay algo básico como tener el teléfono de los amigos que casi ningún padre hace", añade. Además, hay patrones que se deben introducir desde la infancia. "Los niños a los que desde pequeños se les inculca el rechazo a las drogas, inconscientemente no tendrán problemas con ellas. No hay que olvidar que somos lo que fuimos durante nuestra niñez", señala Couto.

Para poner cara a cómo algunos padres se despreocupan de sus hijos, la guía Los adolescentes y la droga dedica un apartado al botellón, en el que revela que el 80% de las familias son conscientes de esta práctica pero no hacen nada por evitarlo. "Lo ven como algo pasajero y no quieren discutir con sus hijos por esto", indica Couto, quien considera que el verdadero problema es el alcohol y no el botellón.

Pese a todo, este psicólogo gallego recomienda a todos los padres de adolescentes tener los "ojos muy abiertos" ante cualquier sospecha de que los hijos consumen algún estupefaciente. Los cambios de amistades o en la actitud con la familia son la clave. "Si de repente se produce cierto aislamiento, el menor ya no deja que entremos en su habitación o que veamos sus cosas como antes debemos analizar qué está ocurriendo", sostiene Ramón Couto.

Para quienes no llegan a tiempo y detectan el problema cuando sus hijos ya llevan meses consumiendo marihuana, cocaína o cualquier otra droga, los expertos piden no perder la calma. "De nada sirve alterarse, discutir con el chico o gritar. Hay que recurrir a un experto para saber afrontar la situación y ver el origen del problema que suele estar en el hijo pero también en nuestra falta de control", señala este psicólogo. De la mano de un experto, las familias iniciarán un plan junto a los hijos para que dejen el consumo de drogas. La clave del éxito está en la confianza pero no en creer a pies juntillas a los adolescentes. "Si nos dice que lo va a dejar no se le puede creer porque no tienen voluntad. Hay que confiar en ellos pero sin dejar de vigilarlos hasta que sepamos que no lo van a hacer", indica Couto.


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