lunes, 14 de diciembre de 2009

La coca ya es una droga de todas las edades y clases en Catalunya


• El alcohol baja levemente, pero aún es el primer problema de salud pública
• El consumo ha crecido en la totalidad de las franjas a partir de los 15 año

Sigue siendo una droga de pocos, consumida por menos del 3% de la población –y no como el alcohol, con su impresionante 62%–, pero, para alarma de las autoridades sanitarias, empieza a mostrar las maneras de las drogas más populares, y legales, como el propio alcohol, incluso como el tabaco. La cocaína: si alguien la asociaba a un ambiente en particular, a una clase en particular o a una edad en particular, que deje de hacerlo: en su comparencencia ante la Comissió de Salut del Parlament, ayer, la consellera Marina Geli aportó datos que no solo dejan constancia de que se consume más, sino que advirtió de que se ha convertido en una droga «intergeneracional» e «interclasista»; lo cual quiere decir que, al igual que las sustancias socialmente más aceptadas, ni la edad ni el poder adquisitivo son factores que determinan su consumo.

PROFUSA COSECHA DE JÓVENES / La consellera de Salut habló del síndrome de Peter Pan, por un lado (jóvenes de 40 años que siguen consumiendo por eso, porque son jóvenes), y de la tendencia de ciertos menores a considerarse jóvenes antes de tiempo (y que consumen porque, claro, es de jóvenes consumir). Una enorme franja de edad de gente que se considera joven, que asocia el ocio con el consumo y que por lo tanto consume. No es gratuito, como indican los datos de la conselleria, que en todas las franjas de población desde los 15 años el consumo de cocaína haya crecido (en el periodo estudiado –del 2004 al 2008– del 0,7% al 2,6%). Eso sí, los más asiduos están entre los 15 y los 29 años; los que, años más, años menos, vienen a ser los jóvenes de verdad. En este segmento los consumidores han pasado del 1,5% al 5,7%.

Con todo, no es la coca, sino el alcohol, el que «continúa siendo el primer problema de salud pública» en lo referente a adicciones, según declaró Geli. No importa que, junto al cannabis, haya supuesto un respiro estadístico para las autoridades; pues si la coca sube, tanto el cannabis como el alcohol bajan (del 11,4% al 9,7% y del 67,7% al 61,9%, respectivamente). Otra cifra que la conselleria considera esperanzadora: en el 2007 se registró la cifra más baja de fallecimientos por reacciones adversas a las drogas desde el año 2000: 101.

DISCOTECAS EN EL CENTRO / La consellera dijo que para reducir el consumo de drogas es necesario, entre otras cosas, que las discotecas abandonen los polígonos industriales y vuelvan al centro de las ciudades, recordando, de paso, que los aparcamientos de estos locales son una especie de monumento al trapicheo. La responsable volvió a defender el veto que impuso hace dos meses a las promociones de alcohol barato, y anunció que su departamento ha empezado a detectar –tal y como, tras la promulgación de la ley, habían dicho que anhelaban que ocurriera– comportamientos de «autocontrol» y «autorregulación» por parte de los locales implicados.



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