lunes, 21 de diciembre de 2009

Más de cien mil gallegos tienen problemas con el consumo de alcohol

Pese al aumento de la demanda, solo 3.000 inician anualmente algún tipo de tratamiento para dejar la bebida

En Galicia, según los últimos datos del Sergas sobre consumo de drogas, hay unas cien mil personas que abusan del alcohol. La cifra se duplica si se hace caso de la referencia epidemiológica que manejan algunos expertos y que calcula que en torno al 7% de la población tiene problemas con la bebida. En cualquier caso, anualmente acuden en Galicia unas tres mil personas a una primera consulta para abandonar el alcohol, un porcentaje mínimo, incluso para las estimaciones más conservadoras en torno a la gravedad del problema.

«Probablemente la atención no alcance ni siquiera al 10% de la población que tiene problemas con el alcohol», admite el catedrático de la USC Elisardo Becoña, quien constata que la penetración social y cultural del alcohol dificulta la percepción de los problemas del adicto: «Pasa más desapercibido, no asume su dependencia y piensa que no es tan grave».

La percepción, con todo, ha ido cambiando y las estadísticas de consumo se han reducido hasta tres veces en una década: «Es un fenómeno común en todo el sur de Europa. Globalmente se bebe menos, aunque hay una minoría que, históricamente, nunca consumió tanto alcohol». La caída del consumo no ha paliado el problema y, de hecho, la demanda de pacientes crece cada año.

Con la reforma del Plan Gallego sobre Drogas en el horizonte, la atención a los alcohólicos está actualmente repartida entre los recursos públicos y los privados. Varias asociaciones sostenidas con fondos públicos atienden a los pacientes en distintos puntos del país, con un coste aproximado de un millón de euros. En otros son los propios concellos o el sistema sanitario los que han asumido esta tarea. Con todo, en Galicia no existe todavía ninguna comunidad terapéutica de carácter público para el tratamiento específico del alcoholismo, una carencia que lamentan los colectivos de ayuda. «No todos la necesitan, pero algunos sí», admite Manuel Lage, psicólogo de la unidad asistencial de A Coruña.

Parientes pobres

Un paciente con problemas con el alcohol, ¿encontrará ayuda fácil, rápida y gratuitamente? «Sí -responde Lage-, aunque seguramente no al mismo nivel que quien padezca otras patologías adictivas, que disponen de más y mejores recursos». El alcohólico es, de los toxicómanos, el pariente pobre a pesar de que, como dice Elisardo Becoña: «En materia de drogas, el problema más importante que tenemos es, de largo, el alcohol».

Sagrario Pérez, directora xeral de Saúde Pública, admite el desfase: «Ningún otro problema sanitario requiere tanto apoyo como el que se presta a los toxicómanos. Con respecto al alcohol, es cierto que se acude menos a los tratamientos, porque aquí está muy introducido culturalmente».

La Xunta pretende modificar la estrategia preventiva, aunque la directora xeral prefiere no adelantar cómo: «Vamos a darnos el próximo año para reflexionar, dejar entrar aire fresco y que todo el mundo participe». De momento, está en fase de información la ley que impedirá, entre otras cosas, la venta de alcohol y su consumo en la calle para los menores. La norma apunta directamente al botellón, icono del nuevo patrón de consumo, y no solo entre los jóvenes: «No bebo cuando voy a trabajar -explica Manuel Lage-y bebo cuando estoy fuera. Eso produce una asociación psicológica muy fuerte, que asocia la bebida con lo bueno. Así que, cuando desaparece la bebida, el individuo se queda solo con lo malo».

De ahí también que el problema se mantenga larvado: «Normalmente, solo piden ayuda aquellos que ya están muy deteriorados -señala Becoña- y tienen un problema muy grave». Sin saberlo, otros miles se ponen a la cola de la primera consulta.


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