miércoles, 18 de agosto de 2010

LAS DROGAS GANAN TERRENO

La Secretaría de Salud entrega cifras de drogadicción en adolescentes

Mientras la Administración de Medellín, la academia y otros actores sociales, tratan de articular estrategias para prevenir el consumo de sustancias psicoactivas, éste se sigue incrementando en las instituciones educativas de la ciudad.

La Secretaría de Salud de Medellín presentó ayer ante el Concejo Municipal, los resultados del segundo estudio de Salud Mental del Adolescente en Medellín, realizado entre 4 mil 764 estudiantes de secundaria de varias instituciones educativas públicas y privadas de Medellín, y con el que se pretende dar a conocer la magnitud de la problemática de consumo de drogas y alcohol, especialmente entre jóvenes y adolescentes.

María del Pilar Pastor Durango, secretaria de Salud del municipio, fue la encargada de dar a conocer el diagnóstico, comenzando por las cifras que se refieren a sustancias legales, las cuales se han configurado como la puerta de entrada a drogas que, además de ser ilícitas, causan un daño mayor al organismo de quien las consume.

Adolescentes y jóvenes residentes en Medellín, con edades entre los 12 y 19 años, accedieron a contestar las preguntas de esta encuesta, en la que se encontró que el 39,9% de ellos ha bebido alcohol, y el 23,2% lo ha hecho hasta embriagarse. La funcionaria municipal resaltó el hecho de que, en relación con la encuesta realizada en 2006, se notó una disminución en el consumo de alcohol, pero aumentó el porcentaje de aquellos que beben hasta emborracharse (47,3% y 19%, respectivamente, durante ese año).

“De acuerdo con los resultados obtenidos, el porcentaje de alcoholismo en la población encuestada es del 7,7%, y los estudiantes que se encuentran en riesgo de consumir sustancias más fuertes son cerca del 32%, por lo que los programas que se ejecuten para prevenir el uso de drogas, deben intervenir a este grupo”, indicó Pastor Durango.

Del uso a la adicción

En cuanto al consumo de sustancias ilegales, las cifras arrojadas indican que la marihuana es la sustancia de mayor uso en este grupo poblacional, con una prevalencia del 11,4%, en comparación con el 8,9% durante el 2006, lo cual, según la funcionaria, demuestra un incremento preocupante.

Por otro lado, la cocaína también mostró un leve incremento, pasando de 4% a 4,6% en tres años, al igual que los inhalantes, cuyo consumo se incrementó en un 0,8%, llegando a ser utilizado por el 3,9% de los jóvenes y adolescentes consultados. “Han aparecido sustancias nuevas, como la heroína y el ‘popper’, el cual, el 6,9% de los jóvenes que participaron en el estudio, aceptaron haber consumido”, expuso la Secretaria, quien añadió que el 3,2% de esta población es adicta, mientras que el 11,9% está en riego de serlo.

Sin embargo, Francisco Hernán Sierra Lopera, coordinador asistencial de la E.S.E. Carisma, alertó acerca de la necesidad de que se genere claridad acerca de quienes son considerados adictos, antes de pensar en estrategias de prevención o mitigación.

“Si el consumo es ocasional, se considera como uso; si se hace de manera continuada, con regularidad y en cantidades crecientes, se habla de abuso; la dependencia llega cuando el acceso a la sustancia se deja de hacer de manera voluntaria; pero en la adicción ya hablamos de que, además de la necesidad, se empieza a presentar una disfunción social, familiar y laboral, que afecta enormemente a las personas”, explicó Sierra.

Afirmó que la falta de claridad hace que en los centros de atención se le preste servicio a personas que usan o abusan, para quienes es prácticamente suficiente con información y asesoría, y se ocupe el espacio para la atención de dependientes y adictos, quienes necesitan de tratamiento y, en el caso de los últimos, un proceso de reinserción a la sociedad.

“Además, la falta de formación de los docentes con respecto al significado de estos términos, hace que sean retirados de los colegios, alumnos a los que sólo bastaba con brindar asesoría de prevención” -señaló el funcionario de Carisma- “y que no se piense en estrategias para prevenir la adicción en aquellos que aún no pasan de ser abusadores”.

Por lo pronto, la Secretaría de Salud se mostró dispuesta a continuar con sus programas de prevención, fortalecimiento de la cohesión familiar y el respeto en el aula de clase, factores que pueden proteger a los jóvenes de volverse adictos a las sustancias psicoactivas.

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