sábado, 21 de agosto de 2010

KETAMINA: "ANESTESIAR" LA DEPRESIÓN

La ketamina, un anestésico que suelen usar los veterinarios, podría esconder la clave para tratamientos antidepresivos.

La ketamina, una sustancia anestésica que suelen usar los veterinarios y cuyo consumo se está extendiendo como droga de recreo, podría esconder la clave para una nueva generación de fármacos antidepresivos. Desde hace una década se han estado investigando sus propiedades, siempre inyectada en pequeñas dosis y bajo vigilancia médica, para combatir la tristeza. Su cualidad más sorprendente es que actúa mucho más rápido que los tratamientos habituales, y ahora se ha descubierto cuál es mecanismo cerebral que genera esta veloz respuesta.

"Es como una droga mágica, una dosis puede actuar rápidamente y durar de siete a 10 días", asegura el catedrático de Psiquiatría y Farmacología de la Universidad de Yale (EEUU) Ronald Duman, cuyo estudio con ratas de laboratorio ha permitido determinar que la ketamina activa una proteína cerebral denominada mTor (siglas en inglés de "Blanco de la rapamicina en mamíferos"). Este proceso no se dio en otros tratamientos antidepresivos que se probaron en el estudio, tales como la fluoxetina (Prozac), la imipramina (Tofranil) o incluso el "electroshock", por lo que los científicos han determinado que en él se encuentra la clave del efecto inmediato de la sustancia.

Tras ser tratadas con leves dosis de ketamina, las ratas desarrollaron nuevas conexiones neuronales, o sinapsis, en células cerebrales del lóbulo frontal que habían sido dañadas tras una prolongada exposición a situaciones de estrés. Pero la principal ventaja de la ketamina frente a otros antidepresivos es que actúa antes, lo que resulta importante porque los tratamientos actuales pueden tardar semanas o incluso meses en funcionar plenamente.

Sólo uno de cada tres personas con depresión responde favorablemente al primer medicamento que se les administra, por lo que pueden pasar meses o incluso años probando distintas opciones. Y, en algunos casos, ningún fármaco parece funcionar. La ketamina, en cambio, ha logrado en estudios anteriores que el 70% de estos pacientes resistentes al tratamiento mejoraran en cuestión de horas.

Duman y sus colegas, cuyos resultados publica la revista "Science", confían en que su descripción del proceso que activa esta respuesta permita crear nuevos fármacos que actúen rápidamente. "La clave está en el recorrido que hace la ketamina hasta llegar al cerebro", comenta otro de los autores, George Aghajanian, también de Yale. "Entendiendo el mecanismo que produce el efecto antidepresivo de la ketamina, se podrá atacar el trastorno desde más ángulos y lograr una mayor eficacia", añade.
Descubrir nuevos tratamientos

Los investigadores de la Universidad de Cork (Irlanda) John Cryan y Olivia O"Leary, que comentan los resultados del estudio en el mismo número de "Science", afirman que los nuevos resultados "podrían aclarar el camino hacia el descubrimiento de nuevos antidepresivos", aunque advierten: "La actividad del mTOR en el cerebro humano deprimido se desconoce, y siempre se ha de ser cauto al comparar los resultados en roedores con los humanos".

Por el momento, el uso clínico de la ketamina como antidepresivo está limitado a estudios experimentales, debido a que puede provocar reacciones psicóticas. Además, su aplicación para este uso es complicada: ha de hacerse por vía intravenosa y bajo control médico. La sustancia se ha probado también en casos de pacientes deprimidos con tendencias suicidas, con el fin de intentar revertir este impulso lo más rápidamente posible.

En el caso de su uso recreativo, sin embargo, las consecuencias son incontrolables y potencialmente graves: "A corto plazo puede tener efectos graves imprevisibles, y a la larga, efectos cerebrales irreversibles", aclara el Centro de Información del Medicamento del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona.

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