martes, 9 de marzo de 2010

L'Hospitalet pide autoridad para poder aplicar su ley seca

Los municipios hacen normas, pero después encuentran dificultades para poder aplicarlas
El ayuntamiento pide competencias a la Generalitat para poder imponer sanciones ejemplares y prepara una normativa para cerrar los locales más conflictivos

Colmados abiertos durante toda la noche que se convierten en surtidores de alcohol para jóvenes, incluso para menores de edad, y focos de molestia e inseguridad para vecinos. l'Hospitalet se propuso acabar con estos problemas en el 2005, con una ordenanza pionera que prohibía la venta de alcohol en horario nocturno, pero, a pesar de centenares de sanciones, el problema, aunque se ha reducido, persiste. Por ello, el Ayuntamiento pide ahora a la Generalitat competencias para poder poner multas "ejemplares" y, por su cuenta, trabaja en una nueva normativa para obligar a los colmados reincidentes a cerrar por la noche.

"El problema con el que nos encontramos es que un Ayuntamiento, según la ley, puede poner una multa máxima de 1.500 euros y, aunque nos pueda parecer mucho, a algunos comerciantes que incumplen la norma les sigue saliendo a cuenta", explica la alcaldesa de l'Hospitalet, Núria Marín. "Queremos tener la capacidad de imponer sanciones ejemplares que, realmente, disuadan a los que incumplen la norma de que sigan haciéndolo, para que dejen de vender alcohol por las noches, para que dejen de vender alcohol a menores", añade.

La ordenanza aprobada en el 2005 se encontró rápidamente con limitaciones. La Generalitat es la que regula la venta de alcohol y ha de someter las actas que abre a su visto bueno. únicamente de ella depende imponer sanciones ejemplares. La máxima multa que puede aplicar un ayuntamiento es de 1.500 euros. Además, aunque la idea de l'Hospitalet era prohibir la venta de alcohol a partir de las 22 horas –hasta las siete de la mañana– la norma autonómica fija el límite una hora después. Desde entonces, todas las actas que se han levantado han sido a partir de esa hora. El Ayuntamiento ha asumido ese horario, pero ahora quiere capacidad para sancionar con más contundencia. "Para que se lo piensen antes de seguir incumpliendo la norma. La Generalitat en infracciones graves contempla multas de hasta 12.000 euros", puntualiza Marín.

La petición, previsiblemente, se aprobará en el próximo pleno y ejemplifica un problema con el que se suelen encontrar los ayuntamientos en esta y otras materias. Ellos legislan sus problemas, tratan de buscar soluciones, pero luego no tienen plena capacidad administrativa. L'Hospitalet quiere ganar en agilidad y, mientras consigue o no la competencia, sigue trabajando en otras medidas contra los colmados problemáticos. La principal: obligarles –aunque tienen libertad de horarios– a que bajen la persiana a las once de la noche. Un objetivo que se conseguiría, según explica la alcaldesa, a través de una nueva ordenanza municipal que están preparando los servicios jurídicos municipales y que no necesitaría ganar nuevas competencias a la Generalitat.

"Se trata de locales de unas zonas determinadas que ya son problemáticas en este aspecto. En el segundo semestre del año pasado levantamos 17 actas por incumplimientos en la venta de alcohol. Son una decena de establecimientos que no podemos permitir que sigan generando molestias a los vecinos y más ahora que se acerca el verano. Existen locales perfectamente insonorizados en los que tomar una copa", sentencia Marín.


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