domingo, 14 de marzo de 2010

El cannabis y el alcohol siguen amenazando la salud de los adolescentes

Los médicos de familia abogan por una detección precoz del consumo

El responsable del Grupo de Intervención en Drogas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), José Zarco, ha alertado de que el consumo de cannabis en los adolescentes puede desencadenar brotes psicóticos.

Zarco ha hecho hincapié en que los más jóvenes tienen una percepción de riesgo muy baja hacia una sustancia de consumo diario. Esto se debe a uso como "bandera" para la legalización de los estupefacientes. Por eso, la semFYC insta a luchar e incidir en el "valor social" de las drogas.

Con motivo de las décimas Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, a las que asisten más de 300 facultativos, José Zarco también se ha referido al alcohol y ha recordado que, según los últimos datos facilitados por el Ministerio de Sanidad, uno de cada cuatro adolescentes tiene un riesgo alto de consumo de alcohol. La edad de inicio se sitúa entre los 12 y 13 años, y el uso se concentra el fin de semana.

Aunque existe una tendencia a estabilizar estos consumos, el dato "preocupante" es que se inician a una edad muy temprana, lo que "aumenta las posibilidades de que se genere dependencia", según ha precisado.

Identificar pronto el consumo
Ha mantenido que la labor del médico de atención primaria ante este problema es intentar detectar precozmente estos consumos y "captar" al adolescente, lo que resulta difícil ya que se trata de un colectivo social "muy sano" que apenas acude al médico.

"Hay que aprovechar cualquier visita por cualquier motivo para hablar y preguntarles sobre estos temas", ha apuntado.

Según este médico, con el alcohol, al igual que con el cannabis, existe el problema de que los adolescentes viven ajenos a los riesgos que supone su consumo. Por ello, ha apostado por transmitirles información sobre sus riesgos a corto plazo, como son el deterioro de la capacidad de pensar con claridad, del rendimiento intelectual y de la fuerza física y sexual.

Además, ha resaltado que, según diversos estudios, un 55% de los jóvenes afirma que se ha subido a un vehículo conducido por una persona ebria, y que el 30% admite que ha conducido un coche después de beber alcohol.


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