lunes, 18 de enero de 2010

Tabaco y alcohol, riesgos más potentes para CCR

Un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Sevilla ha revisado los factores asociados al cáncer colorrectal (CCR): el tabaco y el alcohol son los que más predisponen.

Un 71 por ciento de los casos de cáncer colorrectal se podrían evitar si se adoptaran medidas preventivas en seis factores de riesgo: la obesidad, la inactividad física, el consumo de alcohol, el de cigarrillos a edad temprana, el de carne roja y la ingesta de ácido fólico, que es baja.

"Este potencial de prevención es extraordinario, y nos indica que lo realmente relevante es la prevención primaria a través de medidas legislativas y educativas", ha explicado a Diario Médico Luis Béjar, del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Sevilla, que ha coordinado un estudio que se publica en European Journal of Cancer Prevention.

Para Béjar, el objetivo del trabajo no ha sido valorar la utilidad de un programa de cribado de cáncer colorrectal, sino poner de manifiesto que la aplicación en España de medidas educativas y legislativas más enérgicas contra el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la ingesta abundante de carne roja, el estilo de vida sedentario, el sobrepeso y los demás factores examinados, es ineludible.

Aunque la detección precoz del tabaquismo y del abuso de alcohol son medidas asistenciales importantes, no son las más eficientes. "Lo mejor es evitar que la población se inicie en el consumo de tabaco y de bebidas alcohólicas".No obstante, la evidencia científica indica que en el cáncer colorrectal un lapso de tiempo mínimo de entre 10 y 15 años es necesario para que los cambios en la exposición a los factores de riesgo puedan modificar la incidencia del tumor, y en el caso del tabaco el periodo de inducción es más largo.

La sustitución de las proteínas de las legumbres por las de las carnes rojas explicaría en parte el aumento de incidencia del tumor

La alimentación también es un factor determinante del riesgo para desarrollar cáncer colorrectal. Varios estudios de cohortes y uno ecológico han establecido una moderada pero positiva asociación causal entre la ingesta de carnes rojas y procesadas (cerdo, ternera y ovino-caprino) y el cáncer colorrectal, y dos metanálisis han confirmado dicha asociación, puesto que han demostrado una relación dosis-respuesta: a mayor consumo, mayor riesgo de cáncer colorrectal.

Diversos estudios han establecido un efecto protector del consumo de pescado, pero no se ha constatado lo mismo con el consumo de carne de pollo

Efecto protector
Diversos estudios han establecido un efecto protector del consumo de pescado y no se ha corroborado una asociación entre la ingesta de carne de pollo y este tumor en la mayoría de los estudios consultados. La mayor parte de los más de veinte estudios de casos y controles efectuados hasta ahora muestran una asociación inversa entre el consumo de frutas, verduras y legumbres y el cáncer colorrectal, pero siete estudios prospectivos de cohorte obtuvieron resultados inconsistentes.

"En un metanálisis que incluye a todos estos estudios se establece un moderado, pero significativo, menor riesgo de cáncer colorrectal en los grandes consumidores de frutas, verduras y legumbres, y no se han registrado diferencias estadísticamente significativas según el tipo de fruta que se consume".

En el estudio se describe el extraordinario descenso en el consumo de legumbres, en particular de las judías, durante la segunda mitad del siglo XX. "Esta sustitución de las proteínas de las legumbres por las de las carnes rojas, que se puede atribuir a la renta de la población, explicaría en parte el aumento de incidencia del tumor. Las legumbres son alimentos ricos en ácido fólico y fibra vegetal, que en algunos estudios aparecen como factores de protección".

Béjar ha destacado que, además de estos factores de riesgo debidos a cambios en patrones alimentarios, tabaco y alcohol, un factor vital para el crecimiento del cáncer colorrectal ha sido el aumento del sedentarismo, que también es factor de riesgo para la diabetes.

EVOLUCIÓN Y SUPERVIVENCIA DEL TUMOR
La incidencia del cáncer colorrectal ha aumentado imparablemente en los últimos cincuenta años en ambos sexos, pero sobre todo en varones, fenómeno que se observa en todos los registros españoles de cáncer. Si bien la mortalidad aumentó en ambos sexos durante el periodo 1951-2000, con una media de crecimiento anual de la mortalidad del 4,8 por ciento en varones y del 1,8 por ciento en mujeres, desde entonces hasta el año 2006 se ha estabilizado en los varones.La supervivencia para el cáncer colorrectal se ha incrementado en los registros de cáncer durante el período 1985-1999. Este aumento ha sido común en muchos países europeos y se puede explicar por una mayor difusión de los protocolos específicos de cáncer in situ, por la quimioterapia adyuvante, por la radioterapia preoperatoria y por el uso generalizado de la escisión mesorrectal. El aumento de la supervivencia fue mayor en mujeres, lo que explica la tendencia decreciente en las tasas de mortalidad en este colectivo en los últimos años.


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