miércoles, 21 de julio de 2010

Holanda podría vetar a los turistas de los "coffee shops", con apoyo europeo

Los ayuntamientos holandeses pueden prohibir la entrada en los coffee shops a todos los no residentes en su país para preservar el orden público y evitar el tráfico de drogas, según la Abogacía General del Tribunal de Justicia de la UE.

Los ayuntamientos holandeses pueden prohibir la entrada en los coffee shops a todos los no residentes en su país para preservar el orden público y evitar el tráfico de drogas, según la Abogacía General del Tribunal de Justicia de la UE.

La opinión del abogado general, que se sigue en la casi totalidad de los casos, responde a una denuncia sobre la ciudad de Maastricht, destino fronterizo de turistas de Bélgica, Francia y Alemania en busca de marihuana y hachís, cuyo consumo no está penado en Países Bajos.

La venta de las llamadas drogas blandas está tolerada en cantidades limitadas, como un máximo de cinco gramos de cannabis por persona y día en establecimientos que no pueden acumular más de 500 gramos. Pero los límites peligraban en Maastricht ante la afluencia masiva de turistas de la droga, por lo que la ciudad decidió prohibir hasta la entrada de los visitantes a los coffee shops.

Las restricciones no vulneran el mercado interior de la UE, según el abogado general, Yves Bot, porque "los estupefacientes, incluido el cannabis, no son una mercancía como las demás y su venta escapa a las libertades de circulación garantizadas por el Derecho de la Unión, puesto que su comercialización es ilícita".

El propietario de un coffee shop cerrado temporalmente por vender a ciudadanos que no residían en Holanda fue quien llevó el caso ante la Justicia de su país, que a su vez se ha dirigido al Tribunal de Justicia de la UE para preguntar si la norma supone un límites a la libre circulación, pero, según esta primera opinión de la corte, sólo las drogas de uso medico están protegidas por las reglas comunitarias.

Además, el abogado general recuerda que la venta de drogas, aunque tolerada en Países Bajos, sigue siendo una actividad prohibida en todos los Estados miembros.

"Toda vez que el turismo de la droga constituye una amenaza real y suficientemente grave para el orden público en Maastricht, la exclusión de los no residentes de los coffee shops es una medida necesaria para proteger a los habitantes de la localidad de los problemas que genera dicho fenómeno", insiste el texto, muy crítico con el "turismo de la droga" que "encubre un tráfico internacional de estupefacientes y alimenta la delincuencia organizada", por lo que "amenaza la propia seguridad interior de la Unión". Por ello, la norma de Maastricht debe considerarse con una "contribución al mantenimiento del orden público europeo".

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