domingo, 11 de octubre de 2009

Resultados decepcionantes de una vacuna contra la adicción a la cocaína

■Sólo un 38% de los inmunizados desarrolló altos niveles de anticuerpos
■Los efectos no se lograron mantener a lo largo de las semanas
Un estudio, publicado en la revista ‘Archives of General Psychiatry’, revela que una vacuna para tratar la dependencia de la cocaína, realizada a partir de un derivado de esta sustancia y de una proteína ‘fabricada’ a partir de la toxina del cólera, parece reducir el consumo de aquellos individuos que han producido altos niveles de anticuerpos contra este estupefaciente.
Sin embargo, este efecto ‘antiadicción’ se ha conseguido sólo en un pequeño porcentaje de las personas que la recibieron.
Un 3% de la población española de entre 15 y 64 años probó el año pasado al menos una vez la cocaína, lo que equivale a unas 910.000 personas, mientras que en EEUU se calcula que hasta 2,5 millones de individuos dependen de esta sustancia, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Conseguir una sustancia o vacuna que ayude a frenar la adicción a las drogas es un sueño que se lleva persiguiendo desde hace años, pero pocos han sido los resultados hasta el momento de los estudios que se han llevado a cabo.

El ensayo en fase IIb que ahora se publica, y que está liderado por la doctora Bridget. A. Martell, investigadora de la escuela de medicina de la Universidad de Yale y del Sistema de Asistencia Sanitaria para Veteranos de Connecticut (EEUU), se ha realizado con una muestra inicial de 115 individuos. Los participantes estaban en tratamiento con metadona y fumaban crac de cocaína al tiempo que consumían marihuana (18%), alcohol (10%) y otros opiáceos (44%). El estudio perseguía aumentar los niveles en sangre de anticuerpos contra la cocaína. Estos anticuerpos impedirían que la molécula de la cocaína llegara al sistema nervioso y, por lo tanto, bloqueara su efecto placentero.

Entre los que recibieron la vacuna, sólo un 38% desarrolló niveles de anticuerpos contra la cocaína en sangre iguales o superiores a los 43 microgramos por mililitro, una cantidad que en anteriores experimentos con animales ha demostrado ser lo bastante elevada como para capturar una cantidad de droga suficiente para reducir sus efectos euforizantes. Esta concentración se alcanzó a partir de la octava semana del experimento y comenzó a decaer a partir de la semana 16, hasta equipararse con los de quienes habían desarrollado un bajo número de anticuerpos.

Los individuos con una buena respuesta a la vacuna registraron un mayor número de muestras de orina libres de cocaína (indicador de ausencia de consumo de la droga) entre las semanas nueve y 16 del ensayo frente a quienes no habían alcanzado niveles de anticuerpos tan altos, aún habiendo sido vacunados o porque se les hubiese inyectado placebo (sustancia inactiva). Además, un 53% de quienes desarrollaron un número alto de anticuerpos redujo a la mitad los niveles de cocaína en la orina, mientras que quienes habían desarrollado pocos anticuerpos sólo lo hicieron en un 23%.

Sin graves efectos secundarios
Por otra parte, los efectos secundarios de la vacuna fueron considerados moderados, siendo los más frecuentes el endurecimiento y el dolor en la zona de la inyección sin que se registrasen problemas graves.

A la vista de los resultados los investigadores concluyen que un tratamiento óptimo requeriría de repetidas vacunaciones de refuerzo. Además, señalan la necesidad de realizar un mayor esfuerzo para retener a los sujetos durante la serie inicial de inmunizaciones, ya que los niveles de anticuerpos aumentan lentamente en los primeros tres meses de la vacunación. Por ello, los investigadores creen que durante la primera fase de la inmunización son necesarias otras terapias, como el mantenimiento con metadona, para reforzar la abstinencia.

Por lo tanto, los autores fijan como objetivos a lograr para el desarrollo de la vacuna aumentar la proporción de individuos que puedan llegar a la cantidad necesaria de anticuerpos y extender los periodos de abstinencia a través de un mantenimiento a largo plazo de estos niveles adecuados de anticuerpos.

Resultados decepcionantes
En opinión del psiquiatra José Martínez-Raga, responsable de la Unidad de Conductas Adictivas de Gandía, Valencia, los resultados de este trabajo son bastante decepcionantes, tanto por el bajo número de individuos que desarrollaron muchos anticuerpos como por el hecho de que se tardaran ocho semanas en llegarse a estos niveles. Así mismo, este especialista señala que no se observaron diferencias significativas en cuanto a la abstinencia completa, que es la que debiera ser el resultado de un tratamiento de este tipo.

Martínez-Raga considera que quizás la muestra no sea la más apropiada, ya que se trataba de pacientes politoxicómanos y que tal vez hubiera sido más adecuado centrarse en pacientes con adicción a la cocaína exclusivamente o con dependencia de cocaína y alcohol.

Para este experto, “uno de los problemas de la inmunoterapia en adicciones es que si bien ésta bloquea los efectos de la droga (o al menos ese es el objetivo) no tiene efectos sobre la ansiedad asociada, por lo que en cualquier caso se hace necesario combinarlo con estrategias psicológicas y en muchos casos farmacológicas con lo cual, al menos en pacientes adictos la terapia psicológica va a continuar siendo necesaria, así como el tratamiento para las otras adicciones asociadas.

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