miércoles, 16 de diciembre de 2009

La crisis aumenta el consumo de cocaína en la City

Algunos médicos hablan de un 25% más de adictos entre banqueros e inversores financieros
La muerte de Darren Liddle el pasado mes de enero al saltar de la 19ª planta del Hotel Hilton de Londres puso a las autoridades británicas en alerta. El secreto a voces que nunca se quiso reconocer es toda una realidad. La cocaína entre los trabajadores de La City, el centro financiero del Reino Unido, está a la orden del día. Y unida a la crisis económica, al alcohol y al estrés, suele acabar en tragedia.

La de Liddle, un prometedor inversor de tan solo 26 años, es una historia más de La City de esas que sólo quedan en La City. El joven pasó toda la noche del 9 de enero consumiendo cocaína y alcohol del minibar de la habitación del lujoso hotel después de otra jornada de trabajo. Por la mañana, la Policía recibió un aviso de que un hombre estaba amenazando con tirarse en la cornisa de la 19ª planta. Tras varias horas de conversación con los agentes, ni siquiera la presencia de su novia le hizo repensar el suicidio.
Un 25% de casos más

Pero en este caso, su muerte sacó de nuevo a la palestra el problema de drogas al que están sometidos gran parte de los trabajadores de ese círculo cerrado de Londres. A finales del mes pasado, Neil Brenner, director del Hospital psiquiátrico Priory en el norte de la capital británica, advirtió al comité de asuntos parlamentarios del Ministerio del Interior de que el número de casos de adicción a las drogas entre los trabajadores de finanzas se había disparado en los últimos tres años y que este sector social era más proclive a abusar de la cocaína que ningún otro.

Unida a su mayor capacidad económica, está el hecho de que "se enfrenten a trabajos donde la presión es extrema y en los que empiezan a tomar cocaína no para sentirse bien sino como una forma de poder seguir adelante".
"Cuanto más ansiosos están, más cocaína consumen. Cuanta más cocaína consumen, más ansiedad tienen"

Para el doctor Don Serratt, director de la clínica privada de desintoxicación Life Works, ese número de casos representa un 25% más de lo que estaban acostumbrados. En unas declaraciones a la agencia Reuters, Serratt relacionó este aumento "con la actual situación económica". "Bien porque los hayan despedido, porque tengan miedo a serlo, o porque crean que sus ingresos se van a reducir, estas personas están sometidas a un considerable nivel de estrés".

"Un gran número de inversores financieros dependen de la adrenalina. Están haciendo cerca de 100 horas de trabajo semanales y la mayoría son adictos a la cocaína y al speed. Para un adicto con ansiedad provocada por el estrés, cuanto más ansiosos están, más cocaína consumen. Cuanta más cocaína consumen, más ansiedad tienen. Es la pescadilla que se muerde la cola", dijo.
Capital de las drogas

Ese aumento del 25% no deja de ser la experiencia de una clínica de desintoxicación, pero las cifras del Home Office (Ministerio del Interior) son claras. El Reino Unido es el país de Europa con el consumo más alto de cocaína. En el país hay 12.357 personas tratándose por su adicción a esa droga y se cree que el 3% de la población entre 16 y 59 años a consume.

En la última estadística se destaca además que en 2008, aumentó un 8% el número de muertos por sobredosis con respecto al año anterior. 235 de los fallecidos fueron por abusar de la cocaína.

A principios de este mes, un estudio de la Unión Europea colocó a Londres a la cabeza de las capitales en cuanto al consumo de drogas de diseño, haciendo especial hincapié en el aumento del consumo de las denominadas drogas legales.

Las drogas legales son sustancias químicas que por su composición no pueden ser prohibidas por las autoridades y que supuestamente tienen efectos parecidos a las drogas corrientes. Se pueden encontrar desde las tiendas de souvenires de Candem Town hasta en páginas web. En muchos de los casos los paquetes indican en el reverso que no son aptas para consumo humano.

La BBC realizó un reportaje sobre el tema hace ya varios meses. Con el título '¿Me puedo colocar de manera legal?', el presentador George Lamb hacía un repaso de los tipos de drogas legales y su parecido con las corrientes, los sitios en los que están a la venta e incluso hacía patente el desconocimiento total por parte de las autoridades de sus efectos.

En una parte del reportaje, Lamb llevaba varias de estas drogas al instituto de análisis de estupefacientes de la Universidad Saint George. Junto al doctor John Ramcy, uno de los científicos más importantes en el estudio del efecto de las drogas en el Reino Unido, trató de ver los riesgos de este tipo de sustancias de diseño. Ramcy acabó llegando a la conclusión de que el principal problema de las drogas legales es que no hay estudios sobre los efectos que tendrán en los individuos en el futuro.

"Tenemos más de 50 años de experiencia en el análisis de los efectos de las drogas ilegales en la gente, entendemos sus riesgos, con estas sustancias nuevas el problema es que no sabemos cuáles son sus riesgos a largo plazo".


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