sábado, 10 de julio de 2010

El rechazo familiar a los niños gais multiplica los riesgos de depresión, suicidio y drogadicción

La aceptación, en cambio, favorece su autoestima, su confianza en una vida adulta feliz y el deseo de formar a su vez una familia.

«La familia tiene un impacto profundo en la salud física y mental de sus hijos e hijas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT)», según alerta la investigadora estadounidense Caitlin Ryan. Y prueba de ello es que el fuerte rechazo familiar a estas personas multiplica todo tipo de riesgos en la adolescencia; por ocho el de suicidio, por seis el de depresión, por tres el de drogadicción y también por tres el de infección con el virus del sida, así como el de contraer enfermedades de transmisión sexual. La aceptación, en cambio, favorece su autoestima, su confianza en una vida adulta feliz y el deseo de formar a su vez una familia.

Los datos, que cobran plena actualidad en el Día Internacional del Orgullo Gay, celebrado ayer, proceden del estudio cualitativo La importancia de la aceptación familiar para la salud física y mental de los jóvenes homosexuales y bisexuales, dirigido en la Universidad de California por la propia Ryan. Y su mensaje positivo, como recalcó la investigadora cuando presentó hace unas semanas los resultados en Madrid, es que «las familias pueden aprender a darles apoyo», ya que su rechazo partía muchas veces «desde el amor y la mejor intención».

De ahí su insistencia en la necesidad de «desmitificar» que las personas gais tienen un desarrollo diferente, porque «lo que cambia es la discriminación». Tras recordar que «entre el 2% y el 7% de los adultos son lesbianas, gais o bisexuales», el estudio aclara que los menores, tanto homosexuales como heterosexuales, «se dan cuenta por primera vez de que les atrae otra persona alrededor de los 10 años de edad.

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