domingo, 1 de noviembre de 2009

Cataluña: 50.000 éxitos contra el tabaco

Uno de cada tres catalanes que trataron de dejar de fumar en 2008 lo lograron

Desde que la ley del tabaco entró en vigor, cada vez son más los ex fumadores. El año pasado, 150.000 personas intentaron dejar de fumar en Cataluña. Una tercera parte -50.000- lo consiguió. Y eso pese a que los fumadores, aún hoy, lo tienen fácil para continuar dándole al cigarrillo. En el 80% de los locales de restauración aún se puede. En el puesto de trabajo es donde hay más impedimentos, aunque un 20% de las empresas aún permite fumar.

La ley del tabaco es "un éxito colectivo incompleto", asegura el director general de Salud Pública de la Generalitat de Cataluña, Antoni Plasencia, que junto con Esteve Fernández, investigador del programa de control del tabaquismo del Instituto Catalán de Oncología, participó el martes en el debate sobre Tabaco y salud: ¿por qué necesitamos leyes más duras?, organizado por Aula EL PAÍS y el Observatorio de la Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra, con la colaboración de Novartis.

Con la introducción de la ley, en Cataluña se registran 400 muertes menos al año. También hay 156 ingresos por infarto de miocardio menos. Y ha disminuido la incidencia de las enfermedades respiratorias. Eso sí, continúan aumentando los casos de cáncer relacionados con el tabaco ya que, a pesar de dejar el hábito, el mal puede estar hecho y convertirse en un tumor maligno en unos 15 o 20 años. "Los efectos de la ley sobre el cáncer aún tardarán en verse", según Fernández

Cada cigarrillo es como un pequeño laboratorio, explicó Fernández. Contiene unos 4.000 compuestos químicos, 42 carcinógenos y 127 aditivos que la industria del tabaco utiliza para darle más sabor e incrementar el deseo de fumar. Entre ellos, el arsénico, el polonio y el DDT. Por ejemplo, para que la nicotina llegue antes al torrente sanguíneo se utiliza amoniaco.

El humo ambiental también contiene todas estas sustancias, con lo que los fumadores pasivos tienen un riesgo el 30% mayor de desarrollar un cáncer de pulmón. En este sentido, la hostelería es el sector más afectado. La ley sólo afecta a los locales de más de 100 metros cuadrados, con lo que los camareros continúan expuestos al humo durante toda su jornada laboral. Plasencia indicó que desde el principio la hostelería ha sido un sector poco sensible a la ley: perder la máquina del tabaco repercute en los ingresos.

En cuanto a los tratamientos para dejar de fumar, Plasencia se mostró reacio a que el tratamiento farmacológico se subvencione a todo el mundo porque no cree que sea un incentivo: "Un fumador difícilmente dejará de fumar porque se le pague el tratamiento. Lo facilitamos de forma gratuita a las personas más vulnerables, enfermos y otros colectivos".

Ahora, la gran asignatura pendiente continúa siendo una ley para el alcohol, "en torno a la cual aún no ha habido un auténtico debate social", según Plasencia. "Está relacionado con 60 enfermedades. Cada año tratamos a 6.000 personas por adicción al alcohol". El 30% de los jóvenes de entre 15 y 30 años realizan un consumo de riesgo. Y además hay víctimas pasivas, es decir, también afecta a terceras personas que sufren accidentes provocados por otros que han bebido y hay parejas maltratadas y familias rotas por el desequilibrio psíquico y emocional que causa la bebida

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