lunes, 14 de junio de 2010

La edad en la que los adolescentes se inician en el botellón baja a los 13 años

El 41% de los adolescentes de 14 años bebe grandes cantidades, ante la apatía social | Las chicas se han sumado al botellón y ya igualan el porcentaje de varones | Los adolescentes consumen la misma cantidad de alcohol que los de 18 años

Hay que hacer algo y hay que hacerlo ya si no queremos tener una generación adulta llena de irresponsables, de memoria frágil y para los que la palabra esfuerzo apenas tiene significado. Este es, en resumen, el mensaje lanzado ayer por los representantes de Sociodrogalcohol, sociedad científica que aborda las adicciones, y que ayer presentó un estudio del que se desprende que la manera en la que la mayoría de los jóvenes españoles están consumiendo alcohol –mucho en un corto espacio de tiempo– dañará su cerebro en formación. Y todo ello, ante una sociedad –incluidos los padres– totalmente permisiva con la bebida.

Desde Socidrogalcohol aseguran que no es una cuestión de asustar o de ser sensacionalista. "Es sencillamente, la realidad", señala M.ª Teresa Cortés, profesora titular de Psicología de la Universidad de Valencia, directora del estudio Análisis de los determinantes piscosociales que intervienen en la aparición del botellón, y que ha sido financiado por el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD). De este trabajo se desprende que el 75 por ciento de los menores de entre 14 y 25 años "hacen botellón", la mayoría siguiendo un patrón caracterizado por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en unas dos o tres horas.

El "problema", como explicó Cortés, es que el porcentaje de chavales de 14 años que sigue este patrón se eleva al 40 por ciento, mientras que a los 16 ya supera el 70 por ciento, precisamente en unos años especialmente importantes para el desarrollo del cerebro. Y aún más grave, según se desprende del trabajo, mientras los jóvenes de 18 años reconocen que empezaron a hacer botellón con 14,9 años (a consumir alcohol, a los 14,1), los chicos de 14 aseguran que empezaron a beber sin limitaciones a los 13 (los 12,4 años es la media en la que empezaron a consumir bebidas alcohólicas).

Y los padres ¿qué?
La sociedad en general no se suele preocupar por el fenómeno del botellón salvo por su vertiente social (suciedad, ruidos...). Pero nada de la vertiente sanitaria, es decir, el daño que está causando el consumo de alcohol en los jóvenes, sobre todo, entre los menores. El problema, como reconoce el médico Francisco Pascual, asesor técnico de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (FARE), es la gran "permisividad de la sociedad", incluyendo dentro de esta a la familia, principal centro educativo de un niño. Porque, asegura, esto no se soluciona con más leyes –"España es el país con más legislación restrictiva al respecto y la que menos se cumple", indicó–, ni apostando por campañas de "dudosos resultados", ni ideando formas de ocio "alejadas de lo que los chavales quieren". A su juicio, se necesita el compromiso de toda la sociedad, y sobre todo, de la familia, que es la que enseña a ese chico desde bebé que consumir alcohol es normal.


El estudio está realizado en base a 6.009 entrevistas a jóvenes de entre 14 y 25 años en centros educativos de Valencia, Castellón y Alicante, de las que se tomaron en cuenta las respuestas de 4.413 muchachos que reconocían practicar el botellón.

Los resultados del mismo confirman que al botellón acuden por igual varones y mujeres, algo que ya se venía confirmando en anteriores trabajos. Sobre todo, en las edades inferiores, aunque en volumen de alcohol la ingesta de los varones sea mayor. Por consumo intensivo se entiende 60 gramos en hombres (unos ocho litros de cerveza o 1,5 litros de whisky, dependiendo de la graduación), o 40 gramos en la mujer en unas dos horas. "Evidentemente, no es lo mismo que beba esas cantidades tan elevadas un hombre de 50 años que un chaval de 14, ni por su cuerpo ni por el grado de maduración de su cerebro", indica Cortés.

El consumo intensivo se prolonga de media casi diez meses al año (se para sólo en épocas de exámenes) y dos días a la semana, mayoritariamente los sábado, seguido de los jueves (sobre todo, los universitarios).

Pero, es que la mayoría de los que practican botellón beben en esas cantidades, incluidos los de 14 años, que reconoce beber casi lo mismo que uno de 23. "Los adolescentes han llegado a niveles de consumo similares a los universitarios utilizando menos tiempo, lo que confirma la radicalización del consumo de bebidas alcohólicas", resalta el informe. Y lo mismoda que sean bebidas fermentadas, como la cerveza o el vino, y las destiladas, como el whisky o el ron... "El caso es beber", señala la profesora Cortés.

¿Por qué beben de esta manera? Porque asocian alcohol con diversión, para desinhibirse y alcanzar un estado de ánimo positivo, indican los propios entrevistados.

Esta manera de consumir alcohol tiene grave consecuencias. Diversos estudios realizados en adolescentes entre 13 y 17 años que consumían alcohol en exceso demostraron que tenían un 10 por ciento menos de capacidad para recordar la información aprendida previamente, mayor lentitud para procesar la información, problemas de atención y dificultades para realizar tareas de planificación, organizarse, controlar los sentimientos o tomar decisiones con criterio. Además, se ha demostrado que el hipocampo (crucial para crear nuevos recuerdos) es más pequeño, así como la corteza prefrontal, primordial para la atención y las funciones ejecutivas.

Sin embargo, los jóvenes tienen un escaso conocimiento de las consecuencias bio-psicológicas del consumo de alcohol desde temprana edad, aunque sí son conscientes de las consecuencias sociales del botellón, entre ellas el ruido, las peleas o la suciedad. "Hay que incrementar el nivel de conciencia de los más jóvenes, sobre todo, cambiando la mentalidad de la sociedad y de las familias", concluyó Cortés.

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