domingo, 23 de mayo de 2010

Caen las muertes por sobredosis, pero el riesgo sigue

Las drogas de diseño que han desplazado a la heroína provocan daños neurológicos y fallos cardiacos, según los expertos

La imagen del cuerpo inerte del toxicómano, con la jeringuilla clavada en el antebrazo, está desapareciendo del paisaje de las ciudades españolas. Lo afirman las últimas estadísticas oficiales. La del Ministerio de Sanidad asegura que en 2008, último año del que se tienen cifras, se produjeron 422 muertes por abuso en el consumo de drogas ilegales. Sólo ocho años antes, en 2000, fueron 1.079. El descenso aún es más patente si se observan los datos de 1991, con 1.833 muertos registrados, una media de cinco fallecidos al día (fue el peor año desde que se empezaron a contabilizar estos casos, en 1983).


Las cifras de fallecidos por las drogas que manejan en el Ministerio del Interior también reflejan el cambio experimentado en la última década, aunque sólo registren aquellas de las que tienen conocimiento las fuerzas de seguridad durante su trabajo. Así, el último informe sobre drogas del Centro de Inteligencia del Crimen Organizado (CICO) asegura que en 2009 la policía tuvo conocimiento de sólo nueve fallecimientos. Una cifra muy lejana a la de 2000, cuando Interior contabilizó 302 muertes.

De los 1.079 óbitos de 2000, se pasó a 422 sólo ocho años después

Fer, madrileño de 33 años, decidió un día abandonar las drogas para no llegar a este extremo. "Tenía miedo de que cualquier día me diera un jamacuco", explica. Representa el perfil del nuevo adicto. Su apariencia no denota que, hasta hace seis meses, estuvo enganchado a la heroína, la cocaína y una larga lista de otras drogas. Y, sin embargo, los 13 años de adicción le han pasado factura.

"En el consumo actual, son poco frecuentes las muertes directas, a no ser que se produzca una pelea o un accidente de tráfico derivados del consumo de estupefacientes", explica el director general de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Ignacio Calderón.

Todos los expertos consultados coinciden en que detrás del acusado descenso que reflejan las estadísticas está el retroceso, en paralelo, del consumo de heroína a pesar de esporádicos repuntes, el cambio en los hábitos de los toxicómanos y las mejoras en la red de prevención y de atención al drogodependiente.

En el descenso ha influido el retroceso en el consumo de heroína
Nuevo perfil del consumidor

Aunque ahora sea más fácil sobrevivir a la droga y sus efectos no sean tan visibles a corto plazo, los expertos alertan de que lo peor está por llegar. Sobre todo si se tiene en cuenta que el nuevo perfil de consumidor, el que experimenta con nuevas drogas y las combina, todavía es joven. "A corto plazo, los efectos se notan poco, pero a medio y largo plazo, la droga desencadena depresión, ansiedad, cardiopatías isquémicas e isquemias cerebrales", recuerda el director de Proyecto Hombre Madrid, el psicólogo José Luis Sancho.

"Su efecto es menos visible que la apariencia cadavérica de los toxicómanos de antes, pero si no se abandona el consumo, el daño va a ser el mismo", insiste. Ignacio Calderón añade que "se producen muchas muertes por fallo cardíaco derivado de la cocaína que no se registran como tales".

"Tenía miedo de que me diera un jamacuco", dice un ex drogadicto

"El consumo de droga ha dejado en apariencia de ser un problema de seguridad ciudadana, porque los toxicómanos están más o menos integrados", explica Sancho. Prueba de ello es que a las terapias de Proyecto Hombre acuden personas de todo tipo, aunque cada vez son más profesionales liberales de clase media y alta. "El perfil actual es el de un hombre joven, que puede llevar una vida relativamente normal, trabaja, tiene familia, pareja...", explica Sancho. "En los poblados de la droga ves hasta tíos con traje y Mercedes", constata Fer.

Pero la situación, tarde o temprano, acaba estallando y el mundo del toxicómano acaba desmoronándose. "Me fui dejando", explica Fer. La situación empeoró cuando, hace dos años, conoció a una chica, la dejó embarazada y ella lo abandonó sin darle la oportunidad de conocer a su hijo. Entonces, explica, cayó en un pozo. Dejó el trabajo, se apartó de su familia... Hasta que hace unos meses se dijo que tenía que cambiar cuando tuvo un nuevo hijo con otra chica y acudió a Proyecto Hombre. "Tengo que salir de esto por él", asegura ahora.

La formación de los profesionales a la hora de saber cómo prevenir y afrontar la drogodependencia ha sido un factor clave en el descenso de muertes. Las terapias se han diversificado y ya no es necesario internarse para superar la adicción. En muchos casos basta con sesiones diarias. Unas 17.000 personas siguen cada año las terapias de Proyecto Hombre. Más del 40% consigue superar su adicción.

Se ha extendido el uso de la naloxona, un antídoto contra las sobredosis

Otra de las claves han sido los cambios en los hábitos de consumo en la heroína, la principal causante de las muertes por sobredosis. "Antes, si algún toxicómano se inyectaba una dosis con el 50% de pureza, cuando lo normal era que se administrase del 10%, tenía muchas posibilidades de que su corazón no lo soportase. Ahora, la mayoría la fuman y así evitan ese riesgo y también el del contagio del sida", explica un policía con más de 15 años de experiencia en la lucha contra el narcotráfico.

El consumidor actual es politoxicómano. Mezcla todo tipo de drogas y siempre está presente el alcohol, explican los expertos. El cannabis, consumido habitualmente por un 7,1% de la población mayor de 15 años, según la última encuesta domiciliaria de Sanidad, suele ser la puerta de entrada. La cocaína es la segunda sustancia más consumida habitualmente (un 1,6% de los españoles la consume cada semana). El consumo de heroína es mucho menor, con un 0,1% de la población enganchado a ella.
Salas de venopunción

La mejora de asistencia sanitaria también ha aumentado las posibilidades de sobrevivir a una sobredosis. Esther Henar, trabajadora de la sala de venopunción del Baluard, en Barcelona, remarca esta idea: "Nunca ha muerto un toxicómano por sobredosis en ninguna sala de consumo. Y cada día vienen cerca de 200 personas a inyectarse a la nuestra".

Henar asegura que estos lugares, conocidos popularmente como narcosalas, han contribuido a este acusado descenso de muertes, pero no es lo único: "También ha sido importante la formación para un consumo seguro que reciben los propios toxicómanos".

En este sentido, destaca el uso de la naloxona, una sustancia concebida como antídoto ante una sobredosis de opiáceos. En la Sala Baluard enseñan a los propios toxicómanos cómo usarla.

La naloxona también es alabada por Nuria Calzada, coordinadora de Energy Control, un programa de información y asesoramiento para consumidores de droga de Catalunya. Entre otros servicios, Energy Control ofrece a los toxicómanos la posibilidad de analizar gratuitamente la calidad de las dosis que han adquirido antes de consumirla. "La gente acude a nosotros para saber qué es lo que se va meter", explica.

"La droga de ahora tiene peor calidad. Cuando hablas con gente de 50 años, dicen que no hay ni punto de comparación con la de antes. Te tienes que pinchar más y más veces para ponerte igual que entonces", explica Fer.

Según insiste Ignacio Calderón, de la FAD, es un error tomar la salud como el único determinante del daño que hacen las drogas. Observar el descenso de muertes por sobredosis podría llevar a despreciar lo nocivas que son las drogas. Calderón se aventura incluso a relacionar el consumo de cannabis con el nivel educativo: "España es el país europeo con mayor fracaso escolar, con un 31%".

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